No podría imaginarme estudiando en detalle el mecanismo psíquico de una histeria en un sujeto que me pareciera despreciable y repugnante y que, una vez mejor conocido, resultase ser incapaz de inspirar alguna simpatía humana. Pero por lo contrario, podría muy bien cuidar a cualquier diabético, o a cualquier reumático, sin preocuparme por cuál fuese su personalidad.
Roland Jaccard: "Freud". ArielQuintaesencia