"La agresividad no es solamente una fuerza destructora, sino que es la fuerza que impulsa todas nuestras actividades y sin la cual no conseguiríamos hacer nada [...] No debemos ponerle trabas a las primeras señales de agresividad del niño pequeño, sino que debemos estimularla y ofrecer un apoyo adecuado [...] A los niños se les debe descubrir cosas, aunque esto suponga que tengan que romper una muñeca para descubrir lo que lleva dentro [...] Un niño que no ha reprimido su agresividad, sino que ha aprendido a utilizarla y a encauzarla, podrá participar en la vida social y política de manera inteligente".
FritzPerls: "Yo, hambre y agresión"